por: Ehécatl Cabrera
El mapa de Lewis Carroll The Hunting of the Snarck (1876) tiene dibujados sus límites, su escala en millas y sus puntos cardinales perfectamente definidos, pero se encuentra absolutamente en blanco.” (MADERUELO, 1990)1
Planeación y relato cartográfico.
Mapa y poder tienen una relación primigenia, en origen mapa es imagen y como tal símbolo, evocación de significados territoriales comunes entre una colectividad. Así, cual símbolo, surge como dispositivo de control en las sociedades pre-modernas.
Posteriormente, al establecerse la razón como paradigma de la modernidad, el mapa se convierte en representación, herramienta para objetivar el territorio y ejercer poder sobre él y su contenido.
A partir de este momento la relación entre Estado emergente y territorio se entiende en términos de dominación y la actividad de cartografiar, medir y traducir la compleja realidad territorial en términos racionales, se convierte en un objetivo primordial.
Bauman señala que este proceso de simplificación racional del espacio, instrumentado mediante la representación, evoluciona en una segunda etapa:
“En esta se trataba no sólo de trazar mapas elegantes, uniformes y uniformadores del territorio estatal, sino de reformar el espacio físico de acuerdo con el patrón de elegancia alcanzado hasta entonces únicamente por los mapas conservados en la oficina cartográfica; no de limitarse a registrar la imperfección existente del territorio, sino de imponerle a la tierra el grado de perfección logrado en el tablero de dibujo.”2
Siguiendo este relato, es aquí donde aparece la planeación, instrumento del Estado para ordenar el territorio, organizándolo funcionalmente y simplificándolo como espacio neutro y puro, a-político.
Planeación y relato de poder.
El relato cartográfico nos muestra que en la relación entre territorio y planeación, el poder es un elemento constitutivo, el cual se complejiza con el desarrollo de las ciudades y toma forma en las luchas y conflictos entre los diversos actores políticos urbanos.
A partir de un estudio político, Fainstein & Fainstein3 reconocen diversos valores de los que parten distintos tipos de planeación y que permiten localizar a los grupos favorecidos dentro de este proceso.
A pesar de las diferencias fundamentales entre los enfoques de planeación, por un lado la planeación tradicional que parte del pensamiento tecnocrático (descrito en el relato cartográfico), la planeación incremental surgida del pensamiento liberal, la planeación democrática que parte del pensamiento democrático y la planeación equitativa relacionada con el pensamiento socialista, vemos que en todas ellas el Estado es el ente que construye un entramado normativo (autoritario, funcional, participativo, etc.) donde teóricamente delimita la acción de los diversos grupos políticos, imponiendo, resolviendo económicamente, integrándolos en el proceso, favoreciendo al más necesitado… pero siempre desde el marco construido.
Sin embargo tal como menciona Flivbjerg4, la realidad de la urbe rebasa los esquemas normativos y demuestra que siempre existen relaciones de poder incontrolables, las cuales se escapan del horizonte de la planificación. Incluso en esquemas democráticos ó equitativos siempre estarán presentes otros entramados entre grupos de poder con grandes repercusiones en la realidad de la ciudad.
Planeación y micro-política.
El tránsito del relato cartográfico al relato de poder da cuenta que la planeación sigue siendo un instrumento regulador del Estado, sin embargo con las características contemporáneas de la llamada nueva modernidad5 en la que el estado se adelgaza a favor del poder económico, esta regulación se torna aún más a favor del grupo hegemónico.
Si en la pasada modernidad existían relaciones de poder escondidas en un marco normativo generado por el Estado, ahora el ya gigante se convierte en coloso que aplasta fácilmente a sus adversarios.
En este contexto y al observar cotidianamente la mutación de los valores públicos del espacio, el papel hegemónico de los grupos inmobiliarios, el consumo como sentido de urbanidad, entre otros fenómenos contemporáneos, surgen profundas cuestiones ¿existe la justicia urbana? ¿incorporar el estudio de las relaciones de poder cambiará el rumbo de la planeación? ¿es la planeación u otra forma de política la adecuada a las actuales condiciones?
En el análisis de la obra de Foulcault, Flivbjerg6 señala la importancia del contexto en la genealogía, ya no la teorización generalizante soportada por tipos ideales, sino más bien el estudio histórico de las relaciones de poder acontecidas en un espacio-tiempo particular.
Además, retoma la categoría de libertad no como aspiración abstracta de la democracia sino como una práctica ejercida desde la lucha y la resistencia.
Es así como Flivbjerg urge en entender el papel del conflicto, el lugar de la sociedad civil y la genealogía como análisis de las relaciones de poder dentro del proceso de planeación.
Si bien la cuestión sobre sobre la pertinencia contemporánea del ejercicio de la planeación, pretende la apertura de más cuestiones y no la búsqueda de su respuesta, si creo acorde a estos tiempos buscar líneas de fuga que abran a la disciplina-planeación.
Sin importar su localización dentro, fuera, en el margen…de la planeación, la micro-política puede ser una aproximación a la urgencia contemporánea.
Micro-política como acción critica antes que planificación totalizante, ejercida en el espacio entendido como lugar-practicado-cotidiano desde la confrontación y el conflicto.
No como respuesta innovadora. Diversos movimientos, luchas y actos de resistencia dan cuenta de ella en México y conforman su genealogía que le da significado.
La Ciudad de México como metrópoli es soportada por los de abajo, un ejército de trabajadores precarios, que limpian, sirven, cocinan, conducen, contestan, organizan, atienden, sonríen, entregan, cuidan, acomodan, entretienen…. un ejército con historias, relaciones, conflictos y deseos que producen junto con sus fantasmas (habitantes de otros tiempos) la ciudad global resistiendo.
Cuando el mapa está en blanco, la política real se ejerce, se aparta de representaciones y esquemas ideales racionalizados, aquel blanco es un vacío que presenta a los que nunca han sido vistos… su lucha, sus historias, sus conflictos, su micro-política.
Notas.